Presentandose, alguien debe hacerlo

Decir que me llamo Andrea, pero que pocas veces  me dicen así,  mis amigos me dice negra o Andy  o Chica, no dice mucho de mí, acaso un nombre implica algo más que eso….

Decir lo que hago profesionalmente,  que soy Trabajadora Social , habla un poco de lo que me mueve, de donde decidí estar y por lo que resolví optar en la vida, que adoro a los niños y niñas con los cuales trabajo, con sus virtudes y defectos y que creo profundamente en ellos y en sus escasas oportunidades, y por cada una que abrimos, soy completa y profundamente feliz, aunque sea una, lo cual en estos contextos es complejo y difícil

Decir que soy la mayor de dos hermanos, la única hija mujer, tengo un hermano,  que es mi hijo, mi hermoso Tomas. Que invento un baile llamado “mueve tu colita de perro” que ve dinosaurios y estudia para ser power ranger. Amigos que más que amigos son una familia urbana, con los cuales  canto,  bailo, lloro.  Podría contarles algo de mi vida, pero supongo que tampoco podría decirles mucho.

Decir que  soy desordenada y olvidadiza, me he memorizado los diálogos enteros de mis películas favoritas,  pero soy incapaz de conservar un carnet por más de 6 meses, soy algo así como la niña símbolo del registro civil. Objetos como las llaves, los lápices, sufren la extraña desaparición en mis manos
Decir que encontré en la justicia social mi bandera de lucha. Si hay un verbo que me guste es el aperrar así he trabajado en cuanto proyecto se me presente por delante. Que creo en la construcción del reino, pero uno de justicia para todos y todas, y que aun cuando me digan mamona, más que una elección ideológica, eso es una opción de fe. Quizás especificar que cuando uno cacha para dónde va la micro con esas cosas, es una elección tomada, no importa cuánto la micro se demore, o las combinaciones que haya que hacer en  el camino.

Nunca aprendí ni a combinar la ropa, ni los colores, se me da mal eso de peinarme y pintarme, y la moda siempre me llega con una temporada de retraso, como diría un amigo mi estilo es el no estilo, me se mas de 15 números de PI.

Decir que soy una ilustre hija de la Republica siempre libre e independiente de Paltilandia, si a los huasos cuando nos ponen alcantarillado nos sublevamos creyéndonos. Debería conocer paltilandia, resulta ser una tierra ideal para la experimentación genética con paltas, para la conquista mundial obviamente

Quizás  lo hago por que escribo desde lo que soy y desde mis grandes pasiones; decidí escribir, de lo que soy y mis grandes pasiones, seamos francos soy una cinefila y una melómana, la escucho sin filtro ,  la música entrega carne y jugo, a mis propias historias , le dan ese ritmo que necesita llevar la cámara, si la vida fuera simplemente un enlazado de buenas imágenes …no sería tan extrema, no sería tan mía , tan sufrida.. Tan película
Estoy en esa enlazando imágenes con tonadas creando y recreando  maneras de entrar y salir de ella estoy en eso creando la propia sinfonía, creando mi banda sonora

Artefactos para una mejor vida, antes y/o después de la doble fractura expuesta.

Hay  múltiples momentos en la vida,  algunos son  más dolorosos y esta entrada, estas palabras,  serían una especie de descripción de lo que eran esos instantes. Pero para contarles esa   historia, habría que hablar  de otros, y por desgracia eso  nunca fue mi fuerte.

Al final  esto se transformó  en una descripción de que se hace cuando la vida te da  esas graves fracturas expuestas, cuando despiertas y descubres que eso sobre lo que habías construido, confiado y amado, no existe, que  fue, o se quedó, pero se quedó, mientras estaba  con otra, queriendo otra cosa, y ni siquiera por la historia, por el camino recorrido, alguien tuvo la delicadeza de dar aviso. Que se hace, cuando no es la  rabia lo que te embarga, si no ese deseo de que todo vuelva a cobrar orden y sentido, de entender por qué, de tener explicaciones y simplemente, no hay nadie que quiera darlas al otro lado. Me sentí parte de los miles que habían perdido sus hogares, dirán que exagero, pero se quedaron en ese lugar: mi ropa, mis libros, mi música, mis recuerdos.  No pude  volver a buscarlos, intenté, no se imaginan cuánto, pero   no quisieron devolverlos.

Son esas fracturas las que más duelen, no solo por qué se  cae el proyecto, porque se rompen los espacios, sino porque un poquito de una también se rompe por dentro, pero incluso esas fracturas sanan.

A Sanar  me  ayudaron tantas cosas, la música, mi fortaleza y debilidad se trasformó en fiel concejera de esos días, esas horas, esos segundos.

Hay himnos que fueron  mejor que los libros de autoayuda, que una terapia , mejor que la iluminación externa. Adiós, de Cerati, describía todo lo que sentía y lo que esperaba encontrar al final de camino amarillo. Con Peces de  Francisca Valenzuela, daba cuenta de todo lo que quería gritar, de esas palabras dulces y agrias que quería decir y que jamás encontré como, era mi voz, ese pedazo de letra que dice “recuérdame como la de mal genio, recuérdame” eso quiero que te lleves . Una nube cuelga sobre mi, de los Bunkers fue la canción que usé para burlarme una y otra vez de la situación y de mí . ellos eran mis amigos imaginarios.

Con Aimee Mann, Fiona Apple, Jarabe de Palo, los Tres ,Café Tacuba   revisamos miles de buenas canciones que me hacían sentir mejor, menos ida, más encontrada…. La fractura iba sanando.

Descubrí que la risa  seguía siendo  lo que me hacía libre, que aunque  me hayan hecho lo que me hayan hecho, ni en los peores días perdía mi capacidad de reírme de todo y de todos,  ese artefacto, ese creerse ardilla, me hacía poder simplemente  salir adelante.

Descubrí una vez más a mi familia, con sus virtudes y defectos, esta vez  deje de creerme grande, simplemente volví a mi casa, conté todo y dejé que me abrazaran,  que se hicieran cargo, y  descubrí que ese siempre será un refugio.

Valoré a mi escasa familia urbana, mis amigos y   mis amigas , esos  que no tienen que leer esta columna para saber que los quiero,  y que son un pilar fundamental, un artefacto necesario, esos a los que no hubo que preguntar si estarían hay, porque simplemente nunca se fueron,  esa familia urbana, cuyos consejos, juntas y palmazos en la espalda eran necesarios,  y con los  que  cantamos una y otra vez:  “dicen que estoy piantaoo..”

Descubrí que los frengier son eso,  una mezcla rara entre amigos y extraños, La fuente de todas las decepciones es confundir a un frenger con un amigo. Es preferible vivir entre extraños . Todos hemos perdido amigos y hemos frengerizado a otros. Sucede cuando dejamos de mirarnos a los ojos.

Redescubrí mi trabajo, mi vocación y mi amor, entendiendo que mi opción por el trabajo social nunca  fue casual,  aún en los  momentos de dudas, ahora disfruto junto a mis niños, sé que hago pequeños cambios, que son avances complejos y dificultosos, pero son avances y en este espacio…. Se valoran.

Descubrí que mi opción por construir una sociedad para todos,  con todos y todas, pasaba más  por una convicción de la guata y del alma, que una de la razón de la cabeza, que me quedaba en ese espacio por que creía y sigo creyendo en él,  da lo mismo quienes lo constituyan , y dejaría el espacio sólo cuando dejara de creer en él, por que al fin y al cabo, cuando uno entiende para dónde va la micro, pocas  cosas pueden hacerte cambiar de rumbo .

Descubrí que a veces en la vereda del frente también hay gente buena,   que se puede descubrir eso en una sonrisa,  y  disfrutar  los momentos  en que hoy tomas mi mano, y soy  feliz, agradezco entonces que  estés aquí  y acompañes   mis pasos, porque en estos espacios descartables, encontrar algo que nos pueda brindar un poco de felicidad  y que nos haga dejar de ser uno,  es  un momento no común, que no importa que no entiendas lo que hablo,  o que no compartas mis luchas, saber que serías capaz de acompañarme a darlas, porque me quieres, es suficiente. Pasa en el fútbol y en el amor: la química no se puede fingir.

Redescubrí…  Tu presencia y tu enorme amor por mi, gracias por llevarme en brazos todo este tiempo, muchas  gracias

Hoy,   vuelvo a usar mis huesos y a comprobar que las fracturas han sanado, Al final, todos somos unas paradojas, algunas más flacas que otras. Es un asunto de equilibrios y adaptaciones. Las estructuras rígidas se quiebran con los terremotos, hay que aprender a quererse,  a asumirse,  a entender, que esta islita de virtudes en un mar de defectos costo tiempo para su construcción.  Hay que sacar a patadas los demonios que habitan en nuestras gargantas y en otras partes. Ese exorcismo cuesta, pero  es necesario. El mundo, mi mundo, es un mejor lugar después de mis fracturas, porque, que te duela y no sacar  aprendizaje, no tiene sentido.

No fue el olvido lo que me sanó las fracturas, fue el recuerdo de lo bueno y de lo malo, así sin explicaciones,  fue mirar hacia atrás,  entendiendo  que tratar de descifrar  intenciones no tiene sentido y  como decía una canción “ lo que hay que vivir , lo que hay que sufrir, hay que vivirlo” . Cosas que uno echa de menos entre tanto MP3, mail, pics y cds. Entre tanta amnesia.

 

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